domingo, 18 de febrero de 2018

Vía Crucis de la Agrupación de Cofradías 2018

El pasado viernes tuvo lugar el tradicional Vía Crucis de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga, que este año ha estado presidido por la imagen del Santísimo Cristo de la Crucifixión con motivo del vigésimo quinto aniversario de la bendición de dicha talla.
El cortejo salió del interior de la iglesia de San Julián a las 19:15, con la cruz guía de la Agrupación al frente y escoltada por dos faroles; a continuación, dos hileras de hermanos portando cirios, parejas de hermanos de todas las cofradías agrupadas, el guión corporativo (que se estrenó para la ocasión), y la pertinente representación de la Agrupación de Cofradías y de los hermanos mayores de todas las hermandades. El Cristo de la Crucifixión salió portado por una treintena de hombres de trono en parihuelas en unas andas cedidas por la Hermandad de las Penas que estaban adornadas con cuidados exornos florales. En el apartado musical, delante del trono figuraban un coro de seises de la Escolanía de Sevilla, un grupo de cantores adultos del Ars Cantus Ensemble y los ministriles de la capilla Maestro Iribarren.
La comitiva discurrió por un recorrido diferente al habitual para dirigirse al primer templo de la ciudad, ya que lo hizo por las calles Nosquera, Comedias, Santa Lucía, Granada, Santa María, Císter y Patio de los Naranjos. Ya en la Catedral, a las nueve menos cuarto de la noche, la imagen fue recibida por el obispo de la diócesis, Jesús Catalá, para seguidamente dar comienzo al rezo de las catorce estaciones del Vía Crucis en las naves catedralicias. Pasadas las diez de la noche, el Cristo de la Crucifixión emprendió el camino de vuelta con el mismo acompañamiento musical, una medida más que acertada para darle un toque más íntimo y de recogimiento al acto, algo a lo que también ayudó el itinerario escogido para regresar a su templo: Patio de los Naranjos, San Agustín, Beatas, Cárcer, Madre de Dios, Hinestrosa, Frailes, Cruz Verde, Los Negros y parroquia del Buen Pastor, adonde llegó unos minutos después de la medianoche.

viernes, 9 de febrero de 2018

No es mío, pero es interesante (CIX)

Aquí os presento una nueva entrega de 'No es mío, pero es interesante', una sección en la que os recomiendo las entradas de otros blogs y webs que más me han gustado en las últimas semanas. Para variar, hay un blog que siempre destaca por su supremacía al copar buena parte de los posts que recomiendo, y es el caso de Microsiervos, que destaca con quince entradas en la entrega de hoy. Y lo que tampoco falla es la variedad de contenidos, pues hay un poco de matemáticas, astronomía, curiosidades, vídeos, etc.
Repasemos la lista de recomendaciones de esta entrega:
¿Os han gustado las recomendaciones de esta entrega? Espero que sí y que me lo hagáis saber a través de un comentario ;)

martes, 16 de enero de 2018

No es mío, pero es interesante (CIX)

Aquí tenemos la primera entrega del año de 'No es mío, pero es interesante', una sección en la que os recomiendo las entradas de otros blogs y webs que más me han interesado en las últimas semanas. Como de costumbre, hay algunos blogs que consiguen colar más de una aportación, como son los casos de Microsiervos, El Aleph e Hipertextual, con nueve, dos y dos posts, respectivamente. Tampoco falla la variedad habitual, puesto que hay matemáticas, ciencia, astronomía, curiosidades, vídeos, humor, etc.
Echémosle un vistazo a las recomendaciones de esta entrega:
¿Os han gustado las recomendaciones de esta entrega? Espero que sí y que me lo hagáis saber a través de un comentario ;)

sábado, 6 de enero de 2018

Melchor, Gaspar y Baltasar lo han vuelto a hacer

Ni los más sabios del lugar pueden encontrar una explicación razonable a lo que sucede cada 6 de enero, porque cómo es posible que Melchor, Gaspar y Baltasar hayan sido capaces de dejar tantos regalos en tantas casas en una sola noche. Nadie lo sabe, tampoco los ilusionados niños que escribieron sus cartas a los Reyes Magos y que a esta hora ya estarán disfrutando de los juguetes que tanto anhelaban.
Los Reyes Magos también se han dejado caer por mi casa y no se han olvidado de traerme unos cuantos regalos que había pedido, así como otros que no esperaba:
  • 'El escondite', de Ian Rankin.
  • 'El silencio de la ciudad blanca', de Eva García Sáenz de Urturi.
  • 'La gran novela de las matemáticas', de Mickaël Launay.
  • 'Las aventuras de Sherlock Holmes', de Arthur Conan Doyle.
  • Unas chanclas.
  • Una noche de hotel en Sevilla.
  • Dinero.
¿Qué tal os ha ido a vosotros? ¿Os han traído muchos regalos los Reyes Magos este año? ¿Papá Noel también os ha dejado algo? Espero que no os hayan dejado carbón y que me lo contéis a través de un comentario ;)

lunes, 1 de enero de 2018

Los posts más leídos de 'El mundo de Rafalillo' en 2017

Comenzamos el año con el repaso a lo que ha sido el blog durante los pasados doce meses en lo que respecta a los posts más leídos, visitados y que más me ha gustado escribir. En primer lugar, detallamos los diez posts que han recibido más comentarios en 2017, sin considerar los que estaban relacionados con juegos:
  1. Resumen de la Edición 8.2 del Carnaval de Matemáticas: 9 comentarios.
  2. ¿Cuál es el mejor número?: 4 comentarios.
  3. Premio #CarnaMat82: 4 comentarios.
  4. Carnaval de Matemáticas 8.2 del 21 al 28 de marzo: 4 comentarios.
  5. Las dichosas Matemáticas bilingües: 3 comentarios.
  6. La seducción de las matemáticas: 2 comentarios.
  7. El signo de los cuatro: 2 comentarios.
  8. Espía de Dios: 2 comentarios.
  9. No es mío, pero es interesante (CIV): 2 comentarios.
  10. Ganador del Premio #CarnaMat84: 2 comentarios.
Seguimos ahora con otro criterio importante, el del número de visitas recibidas. Ésta es la lista de las diez entradas más visitadas en 2017:
  1. ¿Qué diferencia existe entre un equinoccio y un solsticio?: 3.684 visitas.
  2. ¿Por qué las tarjetas de crédito tienen esa forma?: 922 visitas.
  3. El lenguaje de las matemáticas: 733 visitas.
  4. ¿Por qué el vidrio es transparente?: 708 visitas.
  5. ¿Números cerca del infinito?: 423 visitas.
  6. ¿Cuál es el mejor número?: 320 visitas.
  7. ¿Qué puedes comprar con 500 €?: 269 visitas.
  8. Literatura matemática: 268 visitas.
  9. La paradoja del cumpleaños siempre se cumple: 249 visitas.
  10. Series numéricas (VI): 247 visitas.
A continuación, mostramos los diez posts con mejor promedio de tiempo de visita en el año que acaba de terminar:
  1. Navidad en Málaga: 27 minutos y 10 segundos.
  2. Los posts más leídos de 'El mundo de Rafalillo' en 2016: 26 minutos y 45 segundos.
  3. Vía Crucis de la Agrupación de Cofradías 2012: 25 minutos y 53 segundos.
  4. 250 años orando con nosotros: 24 minutos y 31 segundos.
  5. Viaje a Córdoba: día 1: 23 minutos y 59 segundos.
  6. Viaje a Milán: día 3: 20 minutos y 11 segundos.
  7. Ocho apellidos vascos: 18 minutos y 30 segundos.
  8. Viaje a Escocia: día 1: 16 minutos y 37 segundos.
  9. ¿Errores graves en las matemáticas?: 16 minutos y 3 segundos.
  10. Mena celebra el 75 aniversario de su Cristo: 15 minutos y 30 segundos.
Finalmente, os detallo las diez entradas publicadas en 2017 que más me ha gustado escribir. Siguiendo la tónica de los últimos años, tengo poco donde poder elegir porque solamente 41 posts, y muchos de ellos de la sección 'No es mío, pero es interesante' o de algunos juegos, por lo que no ha sido muy complicado elegir las mejores entradas:
  1. La magia del 6 de enero sigue intacta: los Reyes Magos siempre se portan muy bien conmigo, pero esta vez se superaron regalándome ocho libros, como el año anterior.
  2. Carnaval de Matemáticas 8.2 del 21 al 28 de marzo: por segunda vez he tenido el honor de organizar el Carnaval de Matemáticas, que cuenta ya con casi ocho años de vida.
  3. No es mío, pero es interesante (C): aunque ya no tiene tanto seguimiento como en sus comienzos, que una sección como ésta llegue a las cien entregas es como para hacerle un hueco en esta lista.
  4. Una Semana Santa inolvidable entre dos tierras: que no llueva en toda la Semana Santa, que hayan salido todos los tronos y que además haya podido estar tanto en Málaga como en Jerez de la Frontera... Se me antoja difícil superar la Semana Santa de 2017.
  5. Ganador del Premio #CarnaMat84: por fin tuve la suerte de poder ganar una de las ediciones del Carnaval de Matemáticas, y todo gracias a esta entrada. Mucho me había costado, pero la espera mereció la pena.
  6. Viaje a Córdoba: día 1: una escapada de fin de semana a una ciudad tan bonita y tan cercana que solamente había visitado con el colegio hace ya muchos años.
  7. El signo de los cuatro: el mejor libro que leí el año pasado lleva la inconfundible firma de Arthur Conan Doyle y su genial personaje, el detective Sherlock Holmes.
  8. Viaje a Francia: día 1: en verano retomé mi habitual viaje con mis amigos del colegio, esta vez para visitar Toulouse, Carcassonne y Bordeaux, y luego en agosto haría una ruta por España con mi madre. A ver cuándo termino de relatar el viaje a Francia para poder empezar con el otro.
  9. Un blog de diez: diez años no se cumplen todos los días, y mi blog los cumplió hace poco. Todo un logro que para nada imaginaba cuando publiqué la primera entrada.
  10. Las dichosas Matemáticas bilingües: una crítica dura pero constructiva al bilingüismo en la materia de Matemáticas que, para mi sorpresa, generó varios debates en Twitter en los que quedó más que patente que no soy ni mucho menos el único que piensa así.
Esto es lo que ha dado de sí el año 2017 de 'El mundo de Rafalillo'. Os toca ahora a vosotros opinar sobre cuáles han sido las mejores entrada del blog durante el 2017.
¡Feliz año 2018!

lunes, 11 de diciembre de 2017

Las dichosas Matemáticas bilingües

Por todos es sabido que aprender inglés es básico hoy día. Desde hace muchos años te exigen un nivel mínimo en multitud de puestos de trabajo, y, aunque más reciente, también es cada vez más normal encontrarse en algunos estudios universitarios el requisito de tener al menos un B1 para poder conseguir el título. Es por estos y otros motivos por los que la Junta de Andalucía, al igual que ocurre en el resto de España, lleva ya varios cursos implantando de forma gradual la enseñanza bilingüe en sus colegios e institutos, principalmente en inglés, y que ya afecta a más de la mitad de ellos.
Para aquéllos que no sabéis de qué va exactamente esto del bilingüismo, grosso modo se puede decir que consiste en impartir en una lengua extranjera al menos el 50 % de las clases de algunas materias de áreas no lingüísticas (Geografía e Historia, Matemáticas, Educación Física, Música...) de cada curso, que suelen ser tres o cuatro. Visto así da la impresión de que con esta medida se favorece en el alumnado el aprendizaje del inglés (en algunos centros lo hacen con el francés o el alemán), es más, lo que se pretende es que un alumno que termine la ESO tenga un nivel equivalente a un B1, y un B2 en el caso de que cursen el Bachillerato. Nada más lejos de la realidad.
Opiniones acerca del bilingüismo hay a patadas, tanto a favor como en contra. Yo soy de los del segundo grupo, y para ser sincero cada vez conozco a más compañeros que piensan como yo y menos que se posicionan en pro del bilingüismo tal y como está establecido actualmente. El haber sido profesor de Matemáticas bilingüe el curso pasado (en 1º y 2º ESO) y lo que llevamos de éste (en 2º ESO y 3º de Matemáticas Aplicadas) no ha hecho más que reafirmarme en la postura que ya tenía previa a esta experiencia, y que no es otra que afirmar que el bilingüismo es una gran mentira metida con calzador que no consigue ni por asomo el objetivo que se persigue, el de que los alumnos aprendan inglés, y no solo eso, sino que además repercute negativamente en las materias que forman parte del Proyecto Bilingüe de cada centro educativo.
No voy a decir simplemente que estoy en contra, para nada, puesto que a continuación voy a exponer algunas de las muchas razones que justifican por qué pienso así para finalmente dar mi versión de cómo tendría que ser ese bilingüismo que sí que favorecería el aprendizaje del inglés (o del idioma de turno) en el alumnado, por lo menos con más éxito que con lo que hay ahora. Obviamente, lo haré desde la perspectiva del profesor de Matemáticas que soy y que, como he dicho antes, llevo ya más de un curso teniendo que dar parte de la materia en inglés, pero estoy seguro de que no se aleja demasiado de lo que piensan muchos profesores de otras materias que también se ven afectadas por el bilingüismo.
El primer motivo por el que el bilingüismo no funciona es que hay muchos institutos bilingües que en 1º ESO reciben a alumnos y alumnas de los colegios adscritos que ya de por sí no son bilingües. Gran fallo. Resulta que el alumnado únicamente sabe el inglés que ha aprendido en la materia de Inglés, como los de mi generación, es decir, mucha gramática y vocabulario, pero muy poco de hablar, escuchar, leer o escribir en inglés, así que relacionado con la materia de Matemáticas habrán aprendido los números y para ya de contar, y nunca mejor dicho. Pues resulta que ni eso, y es que la ESO está plagada de estudiantes que todavía confunden 'forty' con 'fourteen', 'hundred' con 'thousand', y luego están los que directamente no saben ni contar del uno al diez en inglés. Y hurgo más en la herida: el otro día en 2º ESO puse un problema en inglés en un examen y una alumna me preguntó qué significaba 'building', pero es que el curso pasado, también en 2º ESO, tenía alumnos que no sabían el significado de 'when' o 'the'. ¿Cómo le voy a explicar a estos alumnos a sumar fracciones, resolver ecuaciones o calcular el área de un rectángulo en inglés si ni siquiera saben traducir palabras tan elementales como 'building', 'when' y 'the'?
Ante esta falta de base en inglés del alumnado, el curso pasado me vi obligado a no explicar nada en inglés, más que nada porque si lo hacía y además ponía preguntas en inglés en los exámenes, entonces me iba a encontrar con una cantidad de alumnos suspensos en Matemáticas para echarse a llorar. Y para muestra, un dato muy esclarecedor: en un grupo de 2º ESO solamente me aprobaron la materia 10 alumnos de 23 en junio y habiendo utilizado el inglés solamente en el primer trimestre, cuando me di cuenta de que así no iba a ninguna parte. Si hubiese explicado Matemáticas en inglés al menos el 50 % de las clases (¡sí!, se supone que tenemos que impartir al menos la mitad de las sesiones en inglés), me parece a mí que con una mano me hubiese bastado para contar a los aprobados.
Yo lo tengo muy claro, y es que no estoy dispuesto a hipotecar mi materia por culpa del dichoso bilingüismo para que luego mis alumnos pasen de curso de aquella manera y se tengan que enfrentar a unas Matemáticas más complejas sin dominar medianamente lo básico de la materia por haber perdido el tiempo en aprender a decir una fracción o recitar paso a paso una ecuación en inglés, que luego en esa reválida de 4º ESO o en la Selectividad todas las preguntas van a estar en un perfecto castellano. Pues eso, que tanto el curso pasado como éste estoy explicando la materia íntegramente en español, y así y todo muchos ni se enteran (será que explico mal, dirán algunos). Lo único que sale de mi boca en inglés es el vocabulario básico de la unidad didáctica en cuestión (no más de ocho o diez palabras o expresiones) y las relaciones de problemas con el enunciado en el idioma de Shakespeare para que, a la hora de resolver uno de ellos en clase, un alumno lo lea e inmediatamente otro lo traduzca, si es que al final no lo acabo traduciendo yo.
Decía antes que la normativa exige que en las materias de áreas no lingüísticas que estén integradas en el Proyecto Bilingüe del centro educativo, como es el caso de Matemáticas en muchos institutos (así ha sido en los dos que he trabajado hasta ahora, en 1º y 2º ESO donde estaba el curso pasado, en 2º y 3º ESO en el que doy clase actualmente), hay que utilizar el inglés en al menos en 50 % de las sesiones, por lo que no hay que ser muy listo para darse cuenta de que me estoy saltando la ley por la puerta grande, aunque ya empezáis a saber por qué. Ahora bien, resulta que esa misma ley afirma que en estas materias no lingüísticas no podemos penalizar en los exámenes al alumno por su mal uso del inglés. ¿Qué quiere decir esto? Os pongo un ejemplo para que lo entendáis. Imaginad que el/la profesor/a de Geografía e Historia bilingüe de 2º ESO pregunta en inglés en su examen por el descubrimiento de América, y el alumno responde obviamente en inglés, pero utilizando tiempos verbales incorrectos (Colón will discover América), obviando la conjugación del verbo en tercera persona del singular (América were discovered in 1492), cometiendo faltas de ortografía (discober), etc. Si el contenido expuesto es correcto (el alumno sabe que Cristóbal Colón descubrió América en 1492, que usó tres carabelas, que Rodrigo de Triana fue el primer que avistó tierra...), la pregunta está completamente bien, aunque ni Google Translate sea capaz de dar una traducción aproximada de lo que el alumno ha respondido.
¿Cuál es la consecuencia de esto? Que el alumno, al saber que no se le va a penalizar por expresarse incorrectamente en inglés, pasa de ti cuando explicas en inglés para que luego le repitas la explicación en español, y ya si eso en el examen contesta en spanglish, total, si va a dar lo mismo. En los exámenes de Matemáticas, la verdad es que hay poco que redactar en inglés, más allá de poner una pequeña frase con la solución al final de cada problema, pero claro, es que hay muchos que dejan el problema en blanco porque directamente no entienden el enunciado, y eso que los pongo muy similares a los trabajados en clase. Entre que no podemos restar puntuación y que muchos alumnos no saben el suficiente inglés como para ser capaces de traducir el enunciado de un problema, mi compañera de Matemáticas bilingüe y yo hemos acordado lo siguiente: preguntar en cada examen un problema en inglés que valga a lo sumo dos puntos, y ofrecer como alternativa otro en español con la misma puntuación pero más difícil, para luego considerar en la nota del examen aquél en el que haya obtenido una mejor calificación. En resumen: se beneficia al que tiene cierta soltura con el inglés con un problema más sencillo, y se perjudica al que no tiene ni idea de inglés y encima le cuestan las Matemáticas con un problema más complejo. Todo muy educativo y lógico, oye.
Vamos ahora con el/la auxiliar de conversación (AC de aquí en adelante), esa persona nativa del Reino Unido, Irlanda, Estados Unidos, etc., vaya, de algún país anglosajón, que asignan a cada centro bilingüe para que acompañe al profesorado de materias bilingües en sus clases doce horas a la semana a repartir entre todos ellos según cómo cuadren los horarios y demás. En mi caso, en el instituto donde trabajé el curso pasado, éramos doce profesores en el programa bilingüe, por lo que el AC, un joven de Nueva York, nos acompañaba una hora a la semana en un mismo grupo, de 1º ESO en mi caso, pero en los otros grupos donde yo impartía Matemáticas en inglés (otro de 1º y dos de 2º ESO) no entraba conmigo. Este curso, en el instituto contamos con una chica de Londres, pero siendo la mitad de alumnos (otra lógica aplastante de la Junta de Andalucía), que alterna dos horarios cada semana para poder entrar en todos los grupos y materias bilingües, por lo que en mi caso me acompaña en una sesión cada dos semanas en los cuatro grupos en los que imparto Matemáticas en inglés (tres de 2º y uno de 3º ESO).
Hasta aquí, todo normal, pues la idea es que el alumnado escuche inglés de una persona nativa, pero el problema viene con lo que voy a contar ahora. Estos AC tienen sus estudios (el del curso pasado no me acuerdo qué hizo, pero la de este curso ha estudiado Filosofía), y sí, tienen que ayudar a dar clase al profesorado de Geografía e Historia, Educación Física, Matemáticas, Biología y Geología, etc. Esto quiere decir que rara es la vez que antes de que me acompañe a clase no tenga que dedicarle un tiempo considerable en explicarle lo que le estoy explicando a los alumnos para que luego sepa de qué hablar y no cometa errores, y esto último ya os digo que es imposible de evitar, porque evidentemente una persona especialista en Filosofía sabe de Matemáticas lo poco que recuerda de sus años mozos. ¿Os imagináis que yo fuese AC en español en un instituto de Liverpool y tuviese que ayudar al profesor de Historia con la guerra de los Cien Años que enfrentó a Inglaterra y Francia? Un auténtico disparate, ¿a qué sí?
¿Consecuencias directas de tener que contar con la ayuda de un/a AC? Pues unas cuantas. En esa sesión que me acompaña no explico ningún concepto nuevo, es decir, no avanzo temario, lo que en mi caso se traduce en 'perder' una de cada seis clases en 2º ESO y una de cada ocho en 3º ESO, porque, como he dicho más arriba, no explico nada en inglés, que si no los alumnos no se enteran (y en español tampoco, para qué engañarnos), y claro, no voy a tener a esta persona media hora cruzada de brazos. Esto también implica que tengo que planificar las sesiones y lo que voy a trabajar en ellas en función del día que viene el/la AC para dedicar esa sesión únicamente a hacer algunas actividades fáciles que el/la AC sea capaz de entender y explicar con mi ayuda, y de esta forma sacarle algo de provecho a la sesión, aunque al final lo único que hacemos es que yo resuelvo en la pizarra el ejercicio o problema en cuestión en español y luego el/la AC lee en inglés con la ayuda de los alumnos más espabilados lo que está escrito en la pizarra (muy útil, ¿verdad?). Al final, resulta que los alumnos se toman a fiesta la clase en la que viene el/la AC, porque, como no se enteran de casi nada de lo que dice en inglés, dejan de atender y trabajar, se dispersan, comienzan a hablar entre ellos y pierdes el control de la clase.
También tengo que tener cuidado de no poner un examen el día que viene el/la AC para que no esté una hora sin nada que hacer en la sala de profesores, y tampoco en la sesión previa a un examen porque en ese día los alumnos están muy nerviosos con las dudas de última hora y el inglés ahí entorpece más que otra cosa. Por último, es el propio alumnado el que te dice a la cara que las clases que damos con el/la AC son una pérdida de tiempo porque le ven ninguna utilidad (eso sí, suelen congeniar muy bien con el/la AC de turno) y que preferirían dedicar esas sesiones a dar clase como las demás, y por supuesto sin utilizar el inglés. Así pues, el/la AC no hace más que condicionar tu programación del curso (y cuidado que no le culpo a él o a ella), alargar de forma innecesaria cada unidad didáctica dos o tres sesiones de media cuando ya de por sí es imposible poder impartir en un curso todos los contenidos que dicta la ley educativa, que los alumnos pasen de esas clases, etc. Una nueva prueba más de que este bilingüismo no funciona.
Vamos con otra: las unidades didácticas integradas (UDI de aquí en adelante). Para los que no sepáis de qué va, consiste en realizar cada trimestre un trabajo o proyecto (un cartel expositivo, una presentación de diapositivas, un vídeo...) de forma conjunta en todas las materias bilingües de un curso en el que se trabajen los contenidos que se explican en las unidades didácticas de dichas materias. ¿Qué pasa? Que hay que buscar una temática en la que confluyan conceptos que se estudien más o menos al mismo tiempo en las materias implicadas, lo cual es bastante complicado.
En el caso del instituto en el que trabajo, Matemáticas es una de las grandes perjudicadas porque se ve obligada a alterar el orden natural de sus unidades didácticas en los dos cursos en los que es bilingüe (2º y 3º ESO) para que se pueda aplicar en la UDI, y para muestra un par de ejemplos. En 2º ESO hemos tenido que explicar un tema del bloque de Geometría (Semejanza y Teorema de Thales) para que el alumnado lo utilice a la hora de trabajar con escalas en los mapas del castillo de Gibralfaro y la Alcazaba de Málaga, cuando dicho tema se suele explicar en el tercer trimestre; por su parte, en 3º ESO tendremos que explicar el bloque de Estadística en mitad del segundo trimestre para que los alumnos realicen encuestas y operen con parámetros estadísticos en la UDI, cuando en realidad este tema siempre se da al final de curso. ¿Os imagináis que el/la profesor/a de Historia de España tuviera que verse obligado a explicar la Guerra Civil antes que la Guerra de Independencia? Pues eso es lo que está ocurriendo en mi materia, otro de los nefastos efectos secundarios de nuestro amigo el bilingüismo.
Pero aquí no queda la cosa. Podría exponer más motivos y ejemplos para criticar y desnudar el bilingüismo que poco a poco se está apoderando de todos los institutos, pero me acabo de dar cuenta de que me estoy alargando demasiado y todavía no he terminado de corregir las UDI de 2º y 3º ESO, y la semana que viene son las reuniones de evaluación. Solamente voy a añadir un par de reflexiones más.
La primera es que, bajo mi punto de vista, el bilingüismo, para que funcione mucho mejor de lo que rinde ahora mismo, debería consistir en desdoblar las clases de Inglés en grupos de 8-10 alumnos como mucho, cada uno de dichos grupos con un profesor, y sí, con un AC nativo que vaya rotando por todas esas clases para que los alumnos practiquen y aprendan el idioma con alguien que hable inglés con un acento de verdad, y todo esto desde Primaria, e Infantil si me apuras. Sinceramente, que un/a AC te acompañe en clase una vez cada quince días y hacer una UDI cada trimestre cuando el alumnado presenta tantas carencias en inglés, que la materia de Matemáticas tenga que ser explicada en inglés cuando ya me cuesta horrores que me entiendan en español (sí, será que explico como el culo) cuando las matemáticas ya son de por sí un lenguaje (¡quiten ya Matemáticas del bilingüismo, por favor!), que mis compañeros de Geografía e Historia de 2º ESO estén explicando la invasión musulmana (Al-Ándalus) y los Reinos de Castilla y de Aragón en inglés (¡sí!, ¡¡¡Historia de España en inglés!!!)... De verdad, creo que no estamos metiendo la pata, estamos metiendo las dos.
Y la segunda reflexión. En Primaria ya están introduciendo el trilingüismo con el francés, y es que debe ser verdad eso de donde caben dos, caben tres. Si finalmente esto sigue adelante y llega a la ESO, ¿tendremos entonces que dar también clases de Matemáticas en francés? ¿O será una clase en español, la siguiente en inglés, la siguiente en francés, y otra vez volvemos a empezar con el español? Miedo me da de cómo puede terminar todo esto. Yo, por si acaso, voy a empezar a contar los días que quedan para que llegue el trilingüismo: uno, two, trois, cuatro, five, six (¡bien!, este número me sirve para el inglés y el francés), siete, eight, neuf, diez...

Nota: este post forma parte del Carnaval de Matemáticas, que en esta septuagésima sexta edición, también denominada 8.6, está organizado por Alejandro Fernández Jiménez a través de su blog Matemático Soriano.

jueves, 30 de noviembre de 2017

No es mío, pero es interesante (CVIII)

Aquí tenemos una nueva entrega de 'No es mío, pero es interesante', una sección en la que os recomiendo las entradas de otros blogs y webs que más me han interesado en las últimas semanas. Como de costumbre, algunos de dichos blogs consiguen colar más de una aportación, como son los casos de Microsiervos y Fogonazos, con siete y dos posts, respectivamente. Y lo que tampoco cambia es la habitual variedad de contenidos: matemáticas, ciencia, vídeos, ilusiones ópticas, humor, etc.
Repasemos la lista de recomendaciones de esta entrega:
¿Te han gustado las recomendaciones de esta entrega? Espero que sí y que me lo hagas saber a través de un comentario ;)